Escrito por Jorge Ivan Hoyos   

 

ARGUMENTACIÓN EN ARISTOTELES

Aristóteles, en su periodo de juventud se opone al isocratismo pues piensa, al igual que su maestro, que la verdadera filosofía es contemplación desinteresada, no “aprendizaje de procedimientos prácticos”; por ese motivo adopta la dialéctica platónica, pero la diferencia está en que la dialéctica aristotélica no solo acepta las proposiciones admitidas en la opinión sino que busca hacer aparecer su verdad o falsedad. En este proceso se da un paulatino alejamiento del platonismo y el consiguiente forjamiento del aristotelismo. Vale la pena aclarar que aquí no se abordará el aristotelismo como tal, sino aquellas obras del corpus aristotélico que son pertinentes para la historia de teoría de la argumentación: tópicos, primeros analíticos, y retórica; de las cuales sólo las dos primeras fueron incluidas en el organón por Andrónico de Rodas.

Hay que recordar que, a menudo, en Aristóteles se entiende la argumentación como producto del razonamiento, que a su vez es concebido como la tercera operación del intelecto[1], después de la abstracción de los conceptos (primera operación) y el juicio (segunda operación), que une precisamente juicios[2] en una concatenación lógica y compleja.

Teniendo presente esta precisión digamos que Aristóteles distingue entre argumentos dialécticos en Tópicos, argumentos deductivos en los Primeros analíticos y argumentos retóricos en la Retórica.

Tópicos es una obra de juventud; allí Aristóteles toma el procedimiento fundamental de Sócrates, es decir, la pregunta y la respuesta a lo que añade dos características que hacen diferente su dialéctica. La primera característica que añade son los modos de relación entre atributo y sujeto; la segunda consiste en ir más allá de la “lógica de lo probable” haciendo salir las verdades ciertas implicadas en las opiniones admitidas. Esto significa que Aristóteles no opone doxa a episteme pues admite que “la verdad de la ciencia esta ya en algunas opiniones, pero en estado encubierto” lo que es diametralmente opuesto al dualismo cartesiano o positivista que supone abandonar toda opinión si se quiere acceder a una verdad científica.

Aristóteles propone en “Tópicos” unos instrumentos, que el mismo utiliza en sus tratados, para afrontar las opiniones admitidas: Recoger el mayor número de opiniones respecto a una cuestión, descubrir los diversos sentidos que subyacen en ellas, señalar diferencias y examinar semejanzas. Esto lleva a pensar que los argumentos dialécticos son aquellos que “guían deliberaciones y controversias, y su fin principal es persuadir y convencer por medio del discurso”[3].

En una etapa posterior, Aristóteles ofrece “Los primeros analíticos” como una propedéutica de la ciencia y debido a ello se dio a la tarea de buscar un instrumento que sirviera para hacer aparecer la verdad o falsedad de las proposiciones, encontrándolo en el silogismo, su “obra maestra” en lo referente al razonamiento deductivo; cabe anotar que este es el principal instrumento de la lógica formal y consiste en partir de un antecedente planteado en donde se comparan dos términos para llegar a un consecuente necesario que une o separa tales términos. Esto significa que los argumentos deductivos son aquellos que “parten de premisas indiscutiblemente verdaderas y conducen gracias a inferencias válidas a conclusiones necesarias o verdaderas”[4] sin embargo no se puede desconocer que al usar el silogismo puede caerse en el ensamble mecánico de conceptos y por eso Aristóteles ideo una serie de reglas bastante claras.

La “Retórica” es una obra fruto de la actividad del Estagirita en el liceo y por tanto de su orientación empírica; por ello es deducible que presente la retórica como un método correlativo o correlacionado (no opuesto) con la dialéctica ya que esta “vigila la lógica de nuestros argumentos retóricos, que, aunque no versen sobre lo verdadero, tratan de lo verosímil, que no se encuentra lejos de lo verdadero”[5].

El discurso retórico es definido por Aristóteles como “aquel cuyos argumentos se elaboran mediante nociones comunes (1355a24) asequibles a la ciudadanía y generalmente aceptadas”. Es por eso que el argumento retórico “se ejecuta en un proceso en el que entran en juego las almas del orador que habla y las de sus conciudadanos que le escuchan”[6], es decir el orador, el auditorio y el discurso. Si se quisiera presentar el contenido de “Retórica” en términos comunicacionales se diría que comprende tres elementos fundamentales de los procesos comunicativos: el emisor, el receptor y el mensaje y a cada elemento le dedica un libro en este respectivo orden.



[1] Entendida como aquella capacidad humana de leer la estructura de la realidad y que puesta en acción se denomina inteligencia

[2] Proposición o enunciado que asegura la existencia de algo según su cantidad, calidad o modalidad de relación respecto a la realidad

[3] PEREZ GRAJALES, Héctor. Argumentación y comunicación; 1ª edición. Bogotá: Editorial Magisterio, 2008, p 28

[4] Ibid. p 27

[5] LÓPEZ EIRE, Antonio. La Retórica de Aristóteles. Universidad de Salamanca

[6] Ibid

 

 

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